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El racismo en el fútbol europeo es una de las grandes manchas históricas del deporte. Aunque el fútbol se presenta como símbolo de unión, diversidad y multiculturalidad, la realidad demuestra que los insultos y comportamientos discriminatorios han acompañado tanto a las ligas nacionales como la Serie A o LaLiga como internacionales como la Champions League durante décadas. Sin embargo, la respuesta institucional ha evolucionado con el tiempo, especialmente a raíz de casos mediáticos recientes.

Racismo en las ligas europeas: antecedentes históricos

En las principales competiciones del continente —Serie A, LaLiga, Premier League, Bundesliga o Ligue 1— se han producido episodios que marcaron un antes y un después.

Serie A: reincidencia y presión internacional

Italia ha sido una de las ligas más señaladas en los últimos años. Jugadores como Mario Balotelli, Samuel Eto’o, Kalidou Koulibaly o Romelu Lukaku denunciaron insultos racistas y sonidos imitando monos desde las gradas. En varios encuentros, los árbitros activaron protocolos de advertencia e incluso detuvieron partidos temporalmente.

La repetición de incidentes generó presión internacional y obligó a endurecer sanciones, incluyendo cierres parciales de estadios.

LaLiga: del caso Eto’o a Vinícius Jr

En España, el problema no es nuevo. En 2006, Samuel Eto’o jugando con el FC Barcelona amenazó con abandonar el terreno de juego tras recibir insultos racistas, un momento que visibilizó el problema a nivel internacional.

Años más tarde, el caso de Vinícius Jr marcó un punto de inflexión mucho más contundente. El delantero del Real Madrid ha sufrido varios episodios racistas en distintos estadios españoles, pero el incidente de 2023 en Mestalla fue especialmente grave. El partido fue detenido tras los insultos desde la grada, el jugador señaló directamente a los responsables y el caso derivó en procesos judiciales contra aficionados identificados.

Este episodio no solo generó condena internacional, sino que impulsó una mayor coordinación entre LaLiga y la Fiscalía para perseguir delitos de odio en el ámbito deportivo. Vinícius se convirtió en una de las voces más visibles contra el racismo en el fútbol europeo actual.

Dani Alves y un gesto que dio la vuelta al mundo

Otro caso significativo en España fue el protagonizado por Dani Alves en 2014. Durante un partido con el FC Barcelona, un aficionado lanzó un plátano al terreno de juego. El gesto era claramente racista. La reacción de Alves fue inesperada: recogió el plátano y se lo comió antes de ejecutar el saque de esquina.

La escena se viralizó a nivel mundial y dio origen a campañas como “#SomosTodosMacacos”, convirtiéndose en un símbolo de resistencia frente al racismo. Aunque no eliminó el problema, sí cambió la narrativa pública y reforzó el debate social.

Racismo también en la nueva generación: Lamine Yamal

El racismo no solo afecta a futbolistas consolidados. Jóvenes promesas como Lamine Yamal también han sido objeto de comentarios discriminatorios, especialmente en redes sociales debido a su origen y ascendencia.

Aunque no ha protagonizado incidentes graves dentro del estadio comparables a otros casos históricos, los ataques digitales evidencian que el problema ha trascendido las gradas. Esto ha obligado a clubes y federaciones a ampliar su enfoque hacia el entorno online, donde el anonimato facilita comportamientos de odio.

Racismo en la Champions League

La Champions League, máxima competición europea de clubes, tampoco ha estado exenta de polémica.

Uno de los episodios más recordados ocurrió en 2020 durante el partido entre el PSG y el Istanbul Basaksehir. Los jugadores abandonaron el campo tras un presunto comentario racista de un miembro del equipo arbitral hacia el cuerpo técnico del club turco. El encuentro fue suspendido y reanudado al día siguiente con otro equipo arbitral, en una decisión histórica.

Además, en distintos encuentros europeos se han producido cierres parciales de estadios por comportamientos discriminatorios de aficionados, especialmente en casos reincidentes.

Estos episodios dañan la imagen de una competición que busca representar la diversidad y la unidad del continente.

Medidas de la UEFA contra el racismo

Ante la persistencia de estos hechos, la UEFA ha establecido un protocolo de tres pasos para actuar ante comportamientos racistas:

  1. Detención temporal del partido y aviso por megafonía.
  2. Suspensión provisional con retirada de los equipos a vestuarios.
  3. Suspensión definitiva del encuentro si la situación no se corrige.

Las sanciones pueden incluir:

  • Multas económicas elevadas.
  • Cierre parcial o total de estadios.
  • Partidos a puerta cerrada.
  • Deducción de puntos o incluso expulsión de competiciones en casos extremos.

Además, la UEFA mantiene activa la campaña “No to Racism”, visible en cada jornada de Champions League, acompañada de iniciativas educativas y colaboraciones con organismos especializados.

Educación, tecnología y justicia ordinaria

La lucha contra el racismo no se limita a sanciones deportivas. En los últimos años ha aumentado la colaboración con la justicia ordinaria para perseguir delitos de odio. La identificación de aficionados mediante sistemas de videovigilancia avanzada y el seguimiento de comportamientos en redes sociales forman parte de la estrategia actual.

Programas educativos en academias juveniles y campañas de sensibilización también buscan prevenir el problema desde la base.

Un desafío que sigue vigente

Los casos históricos en la Serie A, los episodios en LaLiga, el gesto simbólico de Dani Alves, el activismo de Vinícius Jr y los ataques digitales contra jóvenes como Lamine Yamal demuestran que el racismo en el fútbol europeo no pertenece al pasado.

La diferencia respecto a décadas anteriores es la reacción: hoy existe mayor respaldo institucional y social hacia los jugadores afectados, mayor visibilidad mediática y sanciones más contundentes. Sin embargo, el objetivo final sigue siendo el mismo: lograr que tanto las ligas nacionales como la Champions League sean espacios donde la diversidad sea celebrada y el racismo, definitivamente erradicado.